Ángeles! Me voy a volver loca!”.

Típico de quien está preparando una boda, Merche me llama y me dice que está preparando el cóctel de invitados y que le piden que decida los menús combinando los platos con las bebidas.

Y yo que ya me la veo venir, cuando me empieza a contar sobre querer probar todas las combinaciones posibles, me pongo a pensar: “¿Cómo le cuento yo a ésta lo de los productos cartesianos?”

“A ver, Merche, querida, ¡hay tantas combinaciones que la lista se vuelve interminable!” Merche, en shock, y casi con un ataque de pánico: «No me estás ayudando! ¿Cómo voy a hacer para probar todas las combinaciones y ver cuales menús elijo?».

“Merche, siéntate anda y respira.” – le dije.

“Pues es que estás haciendo un producto cartesiano, Merche. Anda, siéntate que te lo cuento en plan sencillo para que lo entiendas. Si tienes una lista con nombres de personas (Ana, Pedro, Luis) y otra con actividades (leer, correr), al aplicar el “producto cartesiano”, que es combinar todos con todos, obtienes algo así:

  • Ana – Leer
  • Ana – Correr
  • Pedro – Leer
  • Pedro – Correr
  • Luis – Leer
  • Luis – Correr

Pues ahora, imagina en vez de tres personas, son los 100 platos de aperitivo, y que las actividades son las mismas 50 bebidas tienes en la boda.¡Eso da 5,000 combinaciones!

Le dije: “Tú te quieres casar este año, ¿no?”

Nos reímos y, al final, decidimos ir juntas y escoger los menús con matemáticas aplicadas.

Lo que hicimos finalmente fue descartar platos y bebidas, combinaciones que nos parecían imposibles, eliminar opciones excesivamente caras, y al reducir el conjunto de elementos de cada grupo a combinar nos dio un producto mucho más manejable.

“Fíjate que para eso las matemáticas nos han ido genial” – le dije- “a veces la combinatoria te puede dar un mar de resultados, y filtrar después de combinar es un trabajo costísimo. Puedes acabar manejando cientos o miles de combinaciones cuando, en realidad, ya sabes que hay opciones que, por precio o porque no vas a servir en tu boda caviar siberiano, quedan descartadas desde el primer momento”.

Total, en un plis pudimos reducir los menús a cuatro, eliminando todos los elementos que no queríamos combinar de ninguna de las maneras. Novia feliz, y amiga matemática más feliz aun de haber sido de ayuda.

Luego me acordé de un estudio que hice de los egresados de las universidades y su inserción dándome cuenta que había egresados que, aun siendo la misma persona, habían realizado varias carreras, o master, etc… y se me planteó un problema similar a la combinatoria de producto cartesiano.

Y es que, al final, hay conceptos matemáticos y estadísticos que tanto puedes aplicar a un estudio de la población, como a una boda o a fin de semana con amigos y actividades.